3 MODELOS DE ENFERMERÍA EN TIEMPOS DE PANDEMIA COVID-19



15/02/2022

La pandemia que estamos sufriendo afecta la situación actual de enfermería, una profesión de la salud pública que interviene con base filosófica, humanística, científica y ética, cuyo propósito es la promoción de la salud, optimizar la prevención de las enfermedades, contribuir en el tratamiento de las enfermedades y participar en la recuperación de la salud de las personas que lo necesitan.

Enfermería, una profesión fundamental para la salud pública de todos los sistemas sanitarios, se ha posicionado en primera línea para enfrentarse a la situación altamente complicada, compleja y amenazante que está causando la pandemia del virus SARS-CoV-2 (COVID-19).

En estos tiempos de pandemia varias disciplinas se han dedicado a dar su aportación a la ciencia, pero la participación y los conocimientos aportados por la enfermería como disciplina ha sido esencial en el enfrentamiento a la situación higiénica epidemiológica que afecta al mundo. La enfermería es una profesión que forma parte de los servicios de salud y su dirección es la esencia del cuidado. Este cuidado es el único y central que está asociado con la práctica y debe de realizarse de forma integral desde lo biológico, psicológico, familiar y social; elementos inseparables para poder brindar cuidados de calidad. El acto de cuidar está implícito en el proceso de trabajo de los profesionales de la enfermería y sustentado en el uso de las teorías y modelos que desarrollan aspectos filosóficos y humanísticos del cuidado, que sirven de guía para organizar los conocimientos aportados por esta disciplina.

El objetivo de este artículo es poder demostrar como los principales modelos de enfermería siguen vigentes en el contexto actual y son capaces de adaptarse y dar soluciones a los cuidados requeridos por los pacientes que han adquirido el SARS-CoV-2

Para el personal de enfermería, el ser humano es su centro del cuidado, es su razón de ser en la vida profesional, y a la vez, también es su motor principal con una gran vocación de servicio, sin dejar de analizar la integralidad de este ser: como un todo, como ser que es dotado de cualidades humanas, capaz de trascender en la vida. El personal de enfermería asume las dimensiones humanas como parte integral, cuida lo corporal, lo sociocultural, lo espiritual, cognitivo, comunicativo, estético, emocional (afectivo) y ético. En consecuencia, hoy la enfermería se debe reivindicar desde sus bases, para que desde una nueva arquitectura que une al mundo con conexiones virtuales, no pierda el equilibrio. Lo cual, es un reto que actualmente parece una utopía, ya que en la pandemia se sufre hondamente ante la incertidumbre.

En el contexto actual de tiempos de COVID-19 hemos de contemplar todas las dimensiones que forman a los seres humanos y a la vez hemos de reflexionar sobre el reto que nos supone para el cuidado enfermero teniendo siempre presente:

  1. La  dimensión  corporal,  relacionada  como  parte del  cuidado  integral  del  cuerpo  físico,  de  manera externa e interna para su mantenimiento, a través de una adecuada nutrición, el ejercicio físico como fuente  de  fortaleza,  dinamismo  y  cambio  interior.
  2. La dimensión social, el ser humano forma parte de  un  todo,  incluido  en  la  familia,  comunidad, cultura, en un contexto en relación con otros seres vivos; se establecen diferentes relaciones acordes a los objetivos y metas de cada persona, grupo y/o comunidad.
  3. La espiritualidad, “se define como la capacidad multidimensional    de búsqueda    de    sentido    y conexión en las relaciones con uno mismo, con las demás  personas,  con  la  naturaleza  o  lo  sagrado”.  Es por ello que, la dimensión espiritual es entendida como la parte del ser humano que intenta reflexionar  y  pensar  el  sentido  y propósito  de la existencia de su vida.
  4. Desde la dimensión cognitiva, cada persona tiene una visión para  encontrar respuestas a sus preguntas por medio del conocimiento, y del saber. El cual, es enriquecido por la búsqueda constante a los interrogantes que se plantea desde qué tiene conciencia.
  5. En  la  dimensión  comunicativa,  el ser humano cuenta con gran capacidad para llegar a un diálogo consensuado con el otro, a través de diferentes códigos, símbolos, signos, está haciendo que la vida sea un  reencuentro  entre personas.
  6. Desde  la  dimensión  estética, cada persona quiere encontrar en el mundo que le rodea lo bello, lo hermoso y poder admirar y apreciarlo desde está mirada. En esta dimensión la parte estética juega un papel  preponderante,  de acuerdo a la manera como se vea está belleza, como se perciba, donde las personas pueden tener emociones de aceptación   o   rechazo.
  7. En  la  dimensión  emocional,  el  personal  de enfermería  tiene  un  rol  muy  valioso;  donde  al interpretar  el  sentir  emocional  del  paciente  sabe que puede establecer un acercamiento terapéutico de mayor  escucha  y  observación.
  8. Desde  la  dimensión  ética, el ser humano se evidencia cómo único, irrepetible, con capacidad de decisión, inteligente, con potencia para razonar las decisiones que asume. De allí que, la ética hace un reconocimiento a las acciones que realiza la persona, donde se genere un bien para la sociedad.

El objetivo de este artículo es poder demostrar como los principales modelos de enfermería siguen vigentes en el contexto actual y son capaces de adaptarse y dar soluciones a los cuidados a los cuidados requeridos por los pacientes que han adquirido el SARS-CoV-2.

Desarrollaré los modelos de enfermería de tres de las principales teorías del cuidado.

FLORENCE NIGHTINGALE

Donde la labor de la enfermera/o se refleja es en el cuidado, término que es y será inherente al profesional de enfermería, desde épocas remotas lo destaca la primera teórica de enfermería: Florence Nightingale; quien señala que las enfermeras son “personas capacitadas  en  el  cuidado  de  los  enfermos”.  Con Nightingale, durante la Guerra de Crimea (1853-1856), comienza a cambiar la imagen que tenía el público de la profesión de enfermería. A menudo se distingue  a Nightingale como la primera  teórica que elevó el nivel de enfermería por medio de la educación, con sus escritos y en la práctica diaria al cuidado de los soldados. Inició la mejora de las condiciones higiénicas  y sanitarias, su teoría se centra en  el  entorno  saludable  (  aire,  puro,  agua  potable,  eliminación  de  aguas  residuales,  higiene  y luz),estos se consideran tan indispensables en la actualidad como hace 150 años. La higiene como concepto es uno de los elementos esencial de la teoría del entorno de Nightingale, resaltando por encima de todo  el  lavado  de  las manos  con  frecuencia.  En el contexto pandémico actual  esta  norma  aplicada antiguamente es una de las medidas preventivas prioritarias para eliminar el virus del coronavirus (SARS-CoV-2),  y  romper  la  cadena  de  transmisión, considerada por la OMS como  la enfermedad infecciosa  causada  por  el  coronavirus  que  se  ha  descubierto  más  recientemente.

El principal aspecto destacado por Nightingale fue la higiene, con el control del medio ambiente de las personas y sus familias. La teoría ambientalista fue presentada por Nightingale en 1859. En su teoría, aunque fue escrita hace más de 150 años, respalda varias acciones de la actualidad, tales como: la higiene previene la morbilidad; y con un ambiente limpio, el número de casos de infección disminuye.

La adopción por parte de la población de las medidas preventivas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) contra la infección por COVID-19, en particular, realizar la higiene de las manos y evitar ambientes cerrados, son esenciales para controlar la diseminación del coronavirus.
Se demuestra que Florence Nightingale fue una visionaria para su tiempo, al ofrecer grandes contribuciones en el campo de la epidemiología. Sus estudios con la teoría ambientalista siguen vigentes, incluso después de casi dos siglos desde su preludio. El lavado de manos implementado con éxito por Nightingale, así como el cuidado del medio ambiente, son procedimientos reconocidos oficialmente por la OMS como estrategias para combatir la propagación del COVID-19.

CALLISTA ROY

El modelo de Roy se centra en el concepto de adaptación de la persona, quien busca continuamente estímulos en su entorno. Como paso último, se efectúa la reacción y se da paso a la adaptación. Esta reacción puede ser eficaz o puede no serlo.
La meta de Enfermería es la promoción de la adaptación del sistema humano. La adaptación busca mantener la integridad y la dignidad; contribuye a promover, mantener y mejorar la salud, la calidad de vida, y a morir con dignidad.

En el modelo hay dos subsistemas que se relacionan entre sí: el subsistema de procesos primarios, funcionales o de control está compuesto por el regulador y el relacionador. El subsistema secundario y de efectos está compuesto por cuatro modos de adaptación:
  1. Fisiológico
  2. Autoconcepto
  3. Función del rol
  4. Interdependencia
Los antecedentes demuestran que los profesionales de enfermería han tenido que adaptarse al nuevo contexto laboral generado por la pandemia. En este sentido, la teoría de Callista Roy refiere que los humanos (pacientes y enfermeras) se consideran holísticos y adaptativos en función de los estímulos a los que se exponen, estos estímulos en primer plano son focales, contextuales porque pueden surgir de la situación y residuales. Aquellos cuyo origen es desconocido como es el caso de la pandemia, generan la capacidad de responder de manera positiva a los estímulos, es decir, su nivel de adaptación. Debemos estimar que los humanos se interrelacionan una y otra vez con su ámbito y permanecen expuestos a estímulos persistentes, dicha capacidad es determinante para el confort personal y plenamente aplicable en la situación de las enfermeras, puesto que han logrado adaptarse a las agobiantes situaciones que provoca la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2, y la aplicación de esta teoría provoca que la habituación al medio sea exitosa pese a las situaciones adversas. Las personas poseen diversos mecanismos de afrontamiento regulatorios y cognitivos, diferencia 4 formas de conducta: la regulación fisiológica o modo fisiológico, adaptación a las expectativas o modo funcionalidad papel, la libertad para facilitar el bienestar o modo de interdependencia y la identidad o modo de autoconcepto. En el modelo de Roy, los procesos de salud-enfermedad se comprenden como magnitudes inevitables de la vida humana, es de esta forma que la enfermera muestra su estado de salud mediante la liberación de la energía utilizada para encarar a esta enfermedad pandémica, permitiendo direccionarla durante la atención y defendiendo a los pacientes, sus compañeros de labores y todo aquel que trabaja en el área; esta sucesión suscita la integridad. Y por consiguiente, la carencia de salud es una falta de unión.

Este modelo refiere que el profesional de enfermería es el que más tiempo permanece cuidando a la persona, por lo que se encuentra en una posición ideal para brindar educación sanitaria. Así pues, el personal de enfermería ha de presentar las habilidades necesarias para hacer frente a situaciones de ansiedad por parte de los pacientes a través de la educación sanitaria de manera individual. El individuo afrontará positivamente la situación en la que se encuentra generando una independencia personal y reduciendo el temor a lo desconocido, cumpliendo entonces lo que manda el modelo que es generar seguridad y reducir el miedo.  El profesional de enfermería interviene mediante un rol docente a través de la educación sanitaria para que de esta manera pueda promover la seguridad y disminuir la ansiedad en las personas.

DOROTHEA OREM

En el año 1991, Dorothea E. Orem, una de las enfermeras teóricas estadounidenses más destacadas, definió el autocuidado como «La conducta de las personas hacia sí mismas o hacia su entorno para regular los factores que afectan a su propio desarrollo y funcionamiento en beneficio de su vida, salud y bienestar. Es una actividad aprendida por los individuos y orientada hacia un objetivo».

Las actividades de autocuidado son cruciales, no solo para la salud física, sino también para nuestra salud mental; al fin y al cabo, nos permite reconocer nuestras necesidades tanto físicas como mentales y emocionales. Poner en práctica el autocuidado nos ayuda a promover pensamientos más positivos y a potenciar una mejor relación con uno mismo; lo que mejora considerablemente la autoestima”.

El legado de Dorothea E. Orem cobra una especial vigencia hoy, ya que describió de diversas formas el término autocuidado. Su juicio científico nos permite en el presente, diseñar y orientar la asistencia de cuidados en un país que persigue estar libre de contagios.

En medio del fenómeno social que representa la pandemia COVID‐19 se puede considerar que es un momento válido para el empleo de la teoría del déficit de Autocuidado, soporte teórico que posibilita una adecuada correspondencia con la aplicación del Proceso de Atención de Enfermería (PAE) en:
  1. Determinar la necesidad de autocuidado demandada en la persona o las personas afectadas con la COVID‐19, se realiza una valoración íntegra (incluye requisitos de autocuidado) y posteriormente, se establece el diagnóstico o los diagnósticos, según las particularidades de las mismas frente a la nueva enfermedad.
  2. Planificar e intervenir con acciones de enfermería, que compensen las limitaciones afectadas, logrando un vínculo favorecedor entre la enfermera (agente de autocuidado) y las personas tratadas.
  3. Evaluar la eficacia de las acciones implementadas en la etapa anterior, cumpliendo con el desarrollo de la capacidad humana de afrontar sus propias necesidades (agencia de autocuidado), por consiguiente se previene y controla la infección por SARS‐CoV‐2.
La actual crisis generada por la pandemia del COVID-19 ha desnudado los sistemas de salud del mundo. El autocuidado es la premisa actual de la humanidad.

Se necesita  la ayuda de cada uno de los ciudadanos del planeta, para poder combatir con éxito el COVID-19. Sin la responsabilidad individual de cada persona, las políticas sanitarias de los gobiernos en este sentido fracasarán.

EN DEFINITIVA

En situaciones como esta crisis, que atravesamos a nivel mundial, hace que la población visibilice  la dimensión real  y la importancia de la imagen del cuidado de enfermería al asistir a pacientes infectados con COVID-19, demostrando dedicación, abnegación del cuidado holístico, de forma continua, permanente en el contacto directo, luchando contra un enemigo invisible que no se conocía antes, que es mortal y agresivo, sujeto a contagiarse y esta a su vez a su entorno familiar porque la enfermería es cuidado de salud y cuidado de la enfermedad, prevención, promoción de la salud y rehabilitación. Asimismo, es cuidado comunitario, domiciliario, institucional, de salud mental y de manera creciente del autocuidado. La enfermería está presente desde el principio hasta el final de la vida.

Hoy no solo es el COVID-19, es la enfermedad que despierta la sensibilidad de lo desconocido, la que evidencia la limitación humana aun en medio de potencias socioeconómicas. Es la emergencia de lo nuevo que genera caos para ordenar, unir, solidarizar, familiarizar, escuchar, ver, reflexionar, dignificar, integrar, dialogar, acordar, expresar, respetar, liberar, despertar, humanizar, educar y cuidar.

La enfermería tiene la habilidad y el sello distintivo único, a partir del conocimiento científico de referentes teóricas, para impulsar el autocuidado, elemento imprescindible en tiempos de pandemia.

Como seres humanos, desde la misión y visión de enfermería; somos capaces de afrontar con valentía y resiliencia, porque esta nueva realidad permite reencontrar y aceptar nuestra verdad más profunda, para integrar las dimensiones humanas con la ética de las virtudes desde la fortaleza, templanza, prudencia y justicia, para que estas sean la brújula del discernimiento en la toma de decisiones para enfermería.

Francesc Grauet
Enfermero de Atención Primaria, Máster en Atención Prehospitalaria y Hospitalaria Urgente

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